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18 marzo 2019

Firme Compromiso de inversión privada y alta confianza popular, cimiento de 4ªT
by MercadoInterno - 0



Tarea hercúlea revertir la peor inversión pública sexenal, estancada
la industria y el PIB en un tobogán que nos heredó el viejo régimen

Juan Manuel Rodríguez  (18-03-19)

En medio de un debate histórico en el ámbito nacional, con diversas variantes que en el fondo son dos posiciones claramente definidas, el de los analistas y comentaristas ampliamente mediático, frente al de los ciudadanos sufragantes que apoyaron la 4ª.  Transformación en las urnas, ahora multiplicados por quienes, ante las recrudecidas críticas, engrosaron el porcentaje de aprobación del presidente Andrés Manuel López Obrador, hasta llevarlo a casi 80 puntos, récord solo comparable a los que logró Carlos Salinas cuando las encuestas estaban a modo del gobernante. Ahora, una aprobación de 80% es contraste preciso del 80% de desaprobación de su antecesor, Peña Nieto.

En tan sólo cien días de gobierno se establecieron los primeros cimientos de una infraestructura legal con reformas constitucionales (en proceso están las reformas educativa, laboral, revocación de mandato, etc) tan importantes como la creación de la guardia nacional con una aprobación histórica de votación unánime con diálogo legislativo senatorial constructivo entre la mayoría morenista y las fracciones de oposición que, unidas, obtuvieron un triunfo --con sus propuestas demostrando que sí son contrapeso--, que será apenas la argamasa y sustento del sólido cambio, no lampedusiano para seguir igual, cambio no de un gobierno, sino de un régimen y una política económica y social sin corrupción que deberán avanzar contra la enorme desigualdad imperante. Al andamiaje legal se agrega un diálogo directo y cotidiano del Ejecutivo, donde impone la agenda y provoca el debate y la discusión sin olvidar sus persistentes recorridos en contacto con la sociedad de los estados.

Sin embargo, el acento de la mayor crítica se ha concentrado en la inseguridad, violencia y en el tema económico, al ver que  analistas, instituciones internas y externas, incluido el Banco Central de México (Banxico) bajaron el pronóstico de crecimiento económico para este año. y es cierto, la habitual baja de la inversión privada y pública, a cada inicio de sexenio, se suma una herencia económica muy lamentable del pasado gobierno.

Producto de inestabilidad exterior y de evidentes fallas internas, el viejo régimen se despidió con desaceleración económica y caída en un tobogán que se reflejó en el Producto Interno Bruto (PIB) y lo mostró un análisis del periódico especializado, El Economista, en reciente fecha, donde fija que en octubre el PIB creció a 2.15%, en noviembre bajó a 1.97% y esa tendencia llevó a iniciar el año con otro desliz, a 1.80% en enero y para febrero 1.64%. Esperan ansiosos analistas qué nos traerá el primer trimestre del año para compararlo con el PIB que obtuvieron los 6 presidentes del período neoliberal y tener tema para la crítica.

El mismo estudio señala que la proyección del crecimiento de las reservas internacionales pasaron de más de 173 mil millones de dólares (mdd) a más de 175  mil mdd. El tipo de cambio se ha sostenido firme frente al dólar, como lo anunció AMLO en su reciente informe de los cien días de gobierno. Peña Nieto en noviembre dejó nuestra moneda con 20.35 pesos por dólar, mientras que el promedio de febrero, ya en este régimen, fue de 19.26 pesos por dólar.

La ausencia de una política industrial, mantuvo a esa importante actividad estancada. y algunos trimestres hasta con retroceso, no obstante el crecimiento del sector manufacturero, en especial la industria automotriz, ha registrado una desaceleración preocupante. Sobre la industria general, el más reciente informe de INEGI, dice que en enero la producción cayó 1.1% comparada con el mismo mes de 2018, el último año del gobierno priista de Peña Nieto y que, concluimos, se mantiene hasta que se aplique una política decidida en ese sector durante el nuevo régimen obradorista.

AMLO no está sólo: Carlos Salazar (CCE);
Debe invertir IP 20 pesos por uno de gobierno

Tanto la inversión, como la confianza de la ciudadanía en sus gobernantes son esenciales para el desarrollo del país. Y no sólo cuenta la economía, pues Andrés Manuel inicia en condiciones severamente adversas, herencia de una economía mediocre de 36 años que aumentó la desigualdad y generó más pobreza con crecimientos promedio de 2%, y con crecimiento poblacional promedio de 1.6%.

Ningún país puede lograr índices de crecimiento sin una buena inversión. Según estudios, en México la meta es llegar a una inversión con proporción del 35% del PIB, sin embargo, se estima que apenas tiene un nivel del 25%, donde la inversión privada aporta el 19 por ciento.

La inversión privada, nacional y extranjera, es imprescindible para el crecimiento de la economía de un país. En el caso de México, como señalamos, ha sido el pasado sexenio uno de los más débiles en inversión pública, y según datos recientes, se estimó que en el sexenio que terminó, por cada peso que invirtió el sector público, el sector privado invirtió 3.5 pesos. Para que México crezca 4%, como lo proyecta el actual gobierno, se requeriría que por cada peso de inversión pública semilla, se requieren unos 20 pesos de privada.

Las visitas oficiales a Nueva York, encuentro con el ejecutivo de Black Rock, la reunión con la comunidad judía, entre otros grupos, son claves para la inversión extranjera, pero en México, quizá la mejor noticia la dio al nuevo presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

Andrés Manuel le tomó la protesta a Carlos Salazar Lomelín, nuevo presidente del CCE, el máximo organismo del sector privado con un millón 300 mil empresas, 18 millones de empleos y el 80% del PIB privado de México, quien no sólo se expresó convencido de que se dedicará con obsesión a generar inversión, y con la preeminencia del respeto al Estado de Derecho, clave para el equilibrio de cualquier país, “ para transformar a México el nuevo gobierno que encabeza López Obrador no está solo”.

Y no está solo en el momento en que el pueblo de México ha tomado la decisión de la transformación como las que en la historia ha tomado desde el nacimiento de México como nación independiente, para alcanzar una sociedad amante de la paz en el concierto de las naciones, con bienestar y desarrollo equilibrado y justo y equilibrado entre la opulencia y la indigencia para todos los mexicanos, como lo concibieron los padres de la patria y se consagró en la Constitución que tanta sangre costó.


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