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03 agosto 2018

Creció confianza (31.9%) de los hogares en la economía del primer año de AMLO
by MercadoInterno - 0










También los empresarios expresan confianza: Encuesta INEGI-BANXICO

Juan Manuel Rodríguez   (3 ago18)
En su primer mes como candidato triunfador de la contienda electoral presidencial, en espera de la declaración oficial de “presidente electo” que le permitirá actuar directamente en la transición que pondrá en sus manos toda la información oficial con la que trazará con sustento y al detalle sus enormes proyectos de transformación total nacional,  Andrés Manuel López Obrador recibió el apoyo con signos claros de confianza tanto del sector empresarial nacional, como de los hogares del pueblo consumidor.

El dia primero de agosto INEGI dio a conocer los términos “favorables” en que los sectores empresariales, manufactureros, de la construcción, el comercio y otros expresaron su confianza en la economía y la de los próximos 12 meses, en la Encuesta mensual levantada por dicho Instituto junto con el Banco de México.

Y hoy mismo, esta mañana el Instituto divulgó el Índice de Confianza del Consumidor (ICC), levantado junto con el Banco de México en 32 ciudades del país en todas las entidades federativas, las cuales sobresalen en sus esperanzas para el próximo año.

El indicador, integrado por cinco encuestas parciales de que consta, la que más resalta es la confianza sobre la economía del próxmo año. INEGI informa que el indicador ”que capta las expectativas sobre la condición económica del país esperada dentro de un año respecto a la situación actual, reportó un alza mensual de 31.9 por ciento”.

Podemos inferir que son los mismos 30 millones de votos que dieron el triunfo arrasador a AMLO, porque en las urnas dieron su mandato para el cambio y confían en las promesas de campaña y en los proyectos y planes que se han ido desgranando con mayores detalles en el primer mes desde la escalinata de la casa de la Transición y que se refieren a mas de una veintena de casos concretos de transformación que van desde la reanimación de la industria petrolera, el rescate de la industria eléctrica, la utilización de los ferrocarriles para llevar el progreso al tradicionalmente abandonado Sur y Sureste del país, la creación de empleos  con obras de infraestructura con uso de mano de obra masiva para construir 300 caminos rurales, plantar árboles en un millón de hectáreas, , pero también los ofrecimientos de empleo y educación a jóvenes que ahora no estudian ni trabajan, así como duplicar los apoyos a adultos mayores y otros sectores vulnerables.

Efectivamente, son grandes expectativas que han encontrado escepticismo y hasta reproches directos de quienes no votaron a su favor y fundan sus inquietud en la falta de recursos para apoyar todo esa transformación ofrecida, cuando todo va acompañado de no aumento de impuestos ni endeudamiento.

También existen sectores que, tras  la “docena trágica” con sus crisis sexenales que acabó con los régimenes revolucionarios y la llegada de los tecnócratas con la mayor inflación histórica registrada, sus “errores de diciembre” y un neoliberalismo que aunado a la corrupción e impunidad sostenidas hasta ahora, deja 30 años de parálisis económica y un pueblo “maquilador” atado a sueldos precarios.

Pueblo que votó por la alternancia para sacar en 2000 al PRI de Los Pinos, pero el capital político y los excedentes petroleros se dilapidaron seguido de una guerra que sigue ensangrentando al país y han sufrido las consecuencias de este siglo del PRIAN que con su segunda alternancia nos hereda a 17 gobernadores investigados, huyendo encarcelados por una corrupción descarada e impune.

Ahora llega la alternancia de la decisiva evolución (como dije, con ”R” o sin ella) que, como toda transformación sus vientos demolerán estructuras y al régimen de la reciente alternancia que deja una deuda al tope y a una población exhausta impedida para pagar más impuestos.  

Más los vientos no vienen armados, sino con signos de reconciliación nacional, donde los privilegiados cedan sus canonjías y permitan un reparto más equitativo de la riqueza, por ello sufragaron las mayorías en las urnas y dieron su confianza en la primera Encuesta tras los comicios, y trabajarán hombro con hombro, para que el cambio se cumpla, con sacrificios, pero sin violencia ni derramamiento de sangre.




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