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20 marzo 2018

Presumir el gerundio
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EN LA NUBES

Presumir el gerundio

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Nuestro eminente colega escritor, don José Antonio Aspiros Villagómez nos ilustra más sobre los gerundios.

Estimado Carlos:

Recuerdo que hace casi dos años ​tuvimos un cruce de comentarios a propósito de aquella charla de dos horas que le escuché al profesor Sandro Cohen titulada 'Un gerundio en estado de sitio', y de la cual hice un artículo. Y tengo presente que terminamos "tablas".

Hoy, como es domingo, puente largo, estoy algo cansado y me da flojera abrir mis libros de gramática (la nueva, de las Academias), mejor te remito un artículo del propio maestro Cohen.

Llegó el momento de presumir el gerundio

Jueves 29 de diciembre de 2011

Por: Sandro Cohen

El gerundio castigado

Lo evitan por feo, innecesario o cualquier pretexto. De todos los elementos de la oración, el que más puede hacernos enojar es el gerundio. Esta es la forma que termina con las letras -endo o -ando, como en ardiendo y andando.

Usamos gerundios con frecuencia porque son útiles y expresivos. Sin embargo, esto no quiere decir que siempre los usemos correctamente, según las reglas de la gramática castellana. Y como muchos maestros y editores desconocen la gramática, les dicen a sus alumnos y reporteros –respectivamente– que de plano eviten el uso del gerundio, por feo, innecesario o por cualquier otro pretexto que les cubra la espalda.

En lugar de huir del gerundio, hay que saber emplearlo con propiedad a fin de aprovechar sus cualidades expresivas. En general, la acción del gerundio debe ser simultánea o ligeramente anterior a la acción del verbo principal. Si decimos, por ejemplo, “Fumando un cigarro para aliviar su nerviosismo, el pretendiente enumeró por escrito sus cualidades”, la acción de fumar y la de enumerar son simultáneas.

Si decimos “Calculando sus probabilidades de recibir un sí, el pretendiente se acercó a la muchacha de sus sueños”, la acción de calcular es anterior a la de acercarse. Cuando empleamos el gerundio así, lo hacemos bien. El primer uso se llama de simultaneidad; el segundo, de anterioridad. Un error común que se comete con el gerundio consiste en emplearlo como adjetivo, como cuando hablamos de “una caja conteniendo 100 libros” o “el alumno logrando la mayor cantidad de aciertos en el examen”.

En ambos casos debemos usar el pronombre que: “una caja que contiene 100 libros”; “el alumno que logre la mayor cantidad de aciertos en el examen”. El único caso en donde podemos emplear un gerundio para calificar un sustantivo ocurre cuando ese sustantivo es el complemento directo de un verbo de percepción: “Vi a mi hermano platicando con mi peor enemigo”;

“Escuché al candidato cuchicheando acerca del complot”.

Por esto, no debemos decir “Vi el mar volando en el avión” sino “Volando en el avión, vi el mar”. Como regla general, no debemos usar el gerundio cuando su acción es posterior a la del verbo principal: “Cayó la Bolsa de Valores, quedando todos los inversionistas en la ruina”.

Lo correcto sería “Cayó la Bolsa de Valores y quedaron todos los inversionistas en la ruina”. ¡Adelante con el gerundio! Pero cuidado…

Originalmente publicado en la edición 170 de la revista Quo.

De acuerdo con él, insisto, que el gerundio destruye la prosa.

craveloygalindo@gmail.com



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