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21 marzo 2018

Interfiere en la elección calificadora Fitch y toma posición frente a AMLO
by MercadoInterno - 0







Emite juicios basados en suposiciones y probabilidades

Juan Manuel Rodríguez    (21 mzo 18)
Entre preocupados y, en ocasiones hasta divertido si no fueran trágicas, por las guerras de lodo que en las pre e intercampañas se lanzaron los pre y ahora candidatos a la presidencia de la República, olvidamos de la delicada posición que México, el país en general y Aguascalientes en particular, juegan no sólo en la relación trilateral del Tratado, sino en la geopolítica mundial que vemos tan ajena y lejana pero que tiene sus efectos en el ciudadano en concreto.

Porque nuestro desarrollo local está íntimamente concentrado en la industria manufacturera, en particular la automotriz, que será la principal afectada de no llegar a una solución total del TLCAN, pero también del papel que el imperio le adjudica al subcontinente latinoamericano en su geopolítica mundial.

Francisco Abundiz de la encuestadora Paramatería, decía que esperemos al inicio de las campañas, el 1 de abril, y aunque ahora existe un primer lugar en las preferencias del votante, nos recordó anteriores experiencias cuando un Fernández de Ceballos subió abruptamente al primer lugar y desbordó la previsiones (aunque luego desapareció y final no llegó), o el despunte de Margarita Zavala y hasta el sorpresivo avance de López Obrador al inicio de 2017 de la noche a la mañana en la preferencia popular tras la aplicación del “gasolinazo”. No lo aseguró, pero advirtió de los ataques mediáticos que pueden augurar cambios.

No tuvimos que esperar las campañas. No fueron los contendientes en su tradicional pugna mediática, sino fue la calificadora estadunidense Fitch Ratings que, en actitud que puede calificarse de injerencista en nuestro proceso electoral, motu proprio, o por apreciación de su cliente (el Gobierno federal, pues las calificadoras en sus análisis se basan en estudios cuyas fuentes citan, o información que fundamentalmente les proporcionan los propios gobiernos), pero esta calificadora abrió el fuego previo a la apertura de las campañas. 

Ya vimos las guerras con acusaciones y juicios más que legales, abiertamente mediáticos, sobre Meade y Rosario Robles por miles de millones de los apoyos sociales, los también mediáticos ataques a Anaya y los ya comunes (son tres candidaturas a cuestas) contra López Obrador, pero ahora no fue entre ellos ni sus partidos o coaliciones, fue una institución extranjera la que rompió la costumbre de no personalizar sus análisis y programas y ahora le puso nombre y apellido a su calificación.

Además de ratificar la calificación a México, habló (en texto salpicado de supuestos y de vocablos como ”podría”, “suposiciones” y “probabilidades”)  de efectos de inflación, deuda y, entre los temas, al tocar las elecciones, prejuzgó: 

“Los resultados de las elecciones presidenciales próximas podrían plantear riesgos en términos de políticas macroeconómicas. Bajo una administración del candidato de izquierda, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), no podrían descartarse riesgos (subrayados nuestros) relativos a una implementación más lenta de reformas (en especial, en el sector de energía), la reorientación de las políticas económicas hacia una mayor intervención del Estado, así como un aumento del gasto fiscal. Como resultado, la volatilidad del mercado financiero podría intensificarse antes o después de las elecciones del 1° de julio, lo que representaría otra limitante para el crecimiento y la inversión. No obstante, el sistema de pesos y contrapesos institucionales, un congreso probablemente dividido, así como garantías constitucionales en algunas de las reformas estructurales, podrían prevenir un desvío marcado en las políticas bajo esta administración”.

Las regiones de la geopolítica, Monroe y Alianza
energética en América, los generales y Chomsky 

Estamos en el momento histórico con la globalización amenazada por peligrosos proteccionismos obligando a una geopolítica con nuevas líneas divisorias regionales coincidentes con la consolidación de dos hombres fuertes, en el Asia la nueva potencia económica mundial, China a la cabeza con Xi Jinping quizá permanente, y en Rusia el reelegido Vladimir Putin la Unión Europea reforzándose ante el Brexit y frente a un Trump que se aisla de sus aliados tradicionales mientras su fragmentado gabinete y colaboradores pretenden consolidar una hegemonía mundial que ven perdida.

Rex Tillerson desaparece y el yerno de Trump rebasa embajadas y sostiene tres horas de reunión y temario desconocido a puerta cerrada con Peña Nieto en acuerdos hasta ahora ignorados.

En este texto no nos referimos ni a la intervención rusa en procesos electorales o la advertencia inglesa contra los populismos, sino a la apreciación de la calificadora estadunidense Fitch que pareciera estar en consonancia con lo que el ex secretario de Estado Rex Tillerson dijo, antes de ser botado por Trump, en su alma mater de Austin, Texas, al cumplir un año en el cargo:
Después de repetidas menciones elogiosas a la vigencia de las teorías decimonónicas de James Monroe, y tras describir la enorme importancia de la apertura de los mercados energéticos de México, que ha generado una mayor inversión privada (unas 66 empresas extranjeras y más de 30 privadas mexicanas con proyectos por unos 150 mil millones de dólares, decimos nosotros), una mayor competencia e incremento del comercio con Estados Unidos, Tillerson sentenció: “Tenemos la oportunidad de desarrollar una alianza de energía que abarque al conjunto del hemisferio occidental…”. Luego preconizó: “Estados Unidos debe ser un proveedor sustancial y confiable” (citado por Jorge Eduardo Navarrete, en La Jornada).

Pero más claro, preciso y con visión del objetivo monroista estadunidense, fue la posición de una decena de generales que ponen el acento en la importancia estratégica del continente respecto a la seguridad nacional de Estados Unidos. Cuatro excomandantes del Comando Norte y seis del Comando Sur, encabezados por el veterano general Barry R. McCaffrey y el almirante William E. Gortney, enviaron la carta dirigida a Donald Trump para defender el TLCAN.

Enrique Quintana, director del periódico especializado El Financiero, el pasado viernes en su diario editorial, comenta el tema y cita textuales dos párrafos de la misiva, que no tienen pierde, y que reproducimos a continuación (El Financiero, 16 mzo 18).

“Sin el NAFTA, la cooperación con nuestros vecinos de Norteamérica será menos probable, debilitando nuestra capacidad para confrontar retos de seguridad. Y en un sentido más amplio, relanzar NAFTA podría asegurar que nuestros aliados, globalmente, puedan continuar dependiendo de nuestras determinaciones, particularmente ahora que China deviene cada vez más asertiva”.

Casi al final del mensaje, añaden:
 “Señor Presidente, NAFTA es mucho más que un acuerdo comercial, es un aspecto central de nuestra seguridad nacional. Con todo respeto, lo invitamos a modernizar y fortalecer el Acuerdo, sobre una base de beneficio mutuo, y de esta manera, aseguramos que forme parte del arsenal estratégico de Estados Unidos por muchos años más”.

Todo lo anterior explica en parte la posición de la calificación de Fitch y quien tiene otra visión muy clara de la cuestión mexicana, es el filósofo y politólogo estadunidense, Noam Chomsky que este fin de semana dictó una conferencia magistral en el Colegio de Sonora, en Hermosillo, con el tema “Capitalismo gángster”.

Recomendó para América Latina, y especialmente para México, la necesidad de terminar con la dependencia de Estados Unidos y de las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), como lo han hecho países del sureste asiático, aunque reconoció la dificultad que ello implica, según la crónica de Cristina Gomez Lima (La Jornada, sab 17 mzo) e incluso advirtió a académicos y catedráticos de la Universidad de Sonora presentes, sobre “el riesgo de una reacción negativa de las élites estadunidenses en torno a las próximas elecciones presidenciales de México….en caso de que triunfe el candidato que no se acordó con éstos, podría provocarse un confrontación política y económica”, dice la cronista.

Ante condiciones tan difíciles en este convulso mundo, es cuando el TLCAN es ahora mismo un ingrediente imprescindible en la relación trilateral entre México, Estados Unidos y Canadá, debe modernizarse y readecuarse, pero no cerrarse, para bien de todos.





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