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27 febrero 2018

Por un mundo mejor (dos y fin)
by MercadoInterno - 0


EN LAS NUBES

Por un mundo mejor (dos y fin)

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Sí. Algo muy importante es la responsabilidad, coincidimos con el traumatólogo Calderón Ramírez de Aguilar.

La responsabilidad entendida como la capacidad de responder y dar cuenta de nuestros actos.

La conducta irresponsable es conducta inmadura. Ser responsable es indicio de madurez. Todos desde la niñez, hermanos y amigos, debemos responder por las cosas buenas o malas que hicimos y ahí aprendemos cuando nos enseña una persona con la debida madurez.

Para ello son útiles una gran variedad de fábulas y cuentos, como por ejemplo:


El viento en los sauces de Kenneth Graham en el cual se ve cómo el no escuchar los consejos sabios de los amigos maduros conduce a consecuencias serias y como la irresponsabilidad tiene graves consecuencias.


La historia de Anita la huerfanita de James Withcomb Riley que enseña todo lo que le puede suceder a los niños desobedientes.


Los diez mandamientos, que es el ejemplo básico del cristianismo para la moralidad occidental, ya que los chicos nacen con estas diez y antiquísimas normas de vida.


La historia de Ícaro y Dédalo en la mitología griega que muestra que la obediencia es la madre del éxito y está desposada con la inseguridad. Además, evidencia que los padres deben educar a los hijos porque los adultos de buena formación saben muchas cosas que los jóvenes ignoran. Ícaro pagó un alto precio por no aprenderlo. Y


El texto de la Espada de Damocles que resulta muy útil puesto que indica como ciertas ocupaciones requieren estar a la altura de las circunstancias y nos recuerda que si aspiramos a ocupar una posición elevada debemos estar dispuestos a aceptar todas las cargas que ésta implica. (Ojo candidatos)




Sobre la amistad, también comentamos con el escritor Calderón Ramírez de Aguilar.

Es el afecto, simpatía y confianza que se establece entre personas que no son de la familia. La amistad es un paradigma moral de todas las relaciones humanas en la que es su forma más pura. Las apetencias y el egoísmo pueden ser los cimientos de nuevas amistades.

La amistad genuina demanda tiempo y profundidad afectiva, se requiere un positivo esfuerzo para entablarla y trabajo para mantenerla. Los padres deben tener gran cuidado con las amistades de sus hijos buscando siempre la igualdad moral, no la económica ni la social. Son útiles:


La fábula del oso y los viajeros de Esopo que muestra la existencia de amigos oportunistas y como evitarlos.


El cuento La sociedad del gato y el ratón de los hermanos Grimm que enseña cómo puede ser decepcionante e incluso calamitoso escoger un mal amigo.


El poema de la amistad, de autor desconocido, que dice que la amistad es natural en su decir, elude afectaciones y artificios, separa lo real de lo ficticio y es del corazón el idioma que ella habla. La amistad pura y abnegada, a lo largo del camino de esta vida nutre, fortalece, ensancha y alarga la relación del hombre con el hombre.


El gigante egoísta de Oscar Wilde ilustra como hallamos amistad cuando damos algo de nosotros mismos.


Helen Keller y Anne Sullivan para quienes no hay amistad más sagrada que la que se establece entre alumno y maestro.


El cuento Niñas más sabias que los hombres de León Tolstoi que señala que la amistad tiene sus altibajos, pero que hay que aprender a olvidar las desavenencias para cimentar la camaradería. Y


Cicerón, el gran estadista romano que en muchas épocas ha sido fuente de inspiración acerca de la amistad.




El trabajo es considerado como el esfuerzo necesario para lograr algo y no sólo la producción de la riqueza sino multitud de bienes y servicios.

Aceptamos, porque nos consta que el trabajo puede ser particular o general. Los padres trabajan en la crianza y educación de los hijos para que florezcan y se enorgullezcan a sí mismos.

Opuesta al trabajo, la pereza es nefasta.

El trabajo debe producir no sólo cansancio sino placer para que sea más productivo. Además, síquicamente ayuda a la formación del carácter. Ejemplos excelentes son:


Las fábulas de Esopo Hércules y el carretero, y La cigarra y las hormigas, puesto que muestran el paradigma de la laboriosidad.


La Biblia, que en sus Proverbios dice: holgazán, mira a la hormiga, observa sus costumbres y aprende, pues sin tener guía, capataz ni monarca y actuar sólo por su instinto, se provee de vituallas en verano y recoge su alimento con la cosecha.


El cuento de Los tres cerditos que nos ilustra la utilidad del trabajo cuando se cuenta con las herramientas y materiales pertinentes para su realización. Sólo así las cosas salen bien y proporcionan protección.

El coraje es tener valor, decisión y apasionamiento con que se acomete una acción cuando ésta es necesaria para afrontar un peligro o una dificultad. Para ilustrarlo recurrimos a:


Platón, quien dice que el coraje consiste en saber qué debemos temer;


Aristóteles, que en su Ética nicomaquea expresa que nos volvemos valientes al realizar actos de valentía;


La historia Moby Dick de Herman Melville, y la de David y Goliat en donde el héroe triunfa con un arma infantil ante un gigante gracias a la fe. Son ejemplos de que el miedo ante el peligro es una emoción totalmente justificable, pero que no hay que confundirlo con la temeridad.


El cuento clásico de Hansel y Gretel en el que se narra cómo los hermanos deben ayudarse con valentía para salir del peligroso bosque. O


El cruce del Rubicón de Julio Cesar y sus legiones.

Y también la perseverancia entendida como la firmeza y constancia en la manera de ser u obrar. Se le considera un rasgo de carácter fundamental para el liderazgo. Buenos ejemplos se encuentran en:


La narración de Platón en su apología de Sócrates.


La fábula El cuervo y la vasija de Esopo en la que nos enseña que donde hay voluntad e inteligencia práctica hay una manera de lograr las cosas.


En cuento El soldadito de plomo de Hans Christian Andersen que nos enseña cómo podemos vencer si resistimos hasta el final.




No menos importante es la honestidad. Definida como el actuar recto de cumplir el deber de acuerdo con la moral y respeto a las normas sociales legalmente establecidas. Ser genuino, auténtico de buena fe. Se muestra magistralmente en:


El libro Facundo o civilización y barbarie en las pampas argentinas de Domingo Sarmiento.


La fábula El pastorcito mentiroso de Esopo.


El cuento El leñador honesto de Emilie Poulsson, inspirado en un poema de Jean de La Fontaine.


La anécdota de la tala del cerezo y George Washington, y


El cuento Pinocho de Carlo Collodi la que presenta a la nariz larga como símbolo de la deshonestidad y a su restauración a lo normal con aceptar la mentira y volverse honesto.




Y la lealtad. Como el sentimiento de respeto y fidelidad a los principios morales, a los compromisos establecidos o hacia alguna institución, persona o personas. Se manifiesta con mayor claridad cuando se trabaja bajo presión. Sobrevive siempre a los contratiempos, resiste la tentación y no se acobarda ante los ataques.

Muy buenas alusiones se encuentran en:


La Biblia, que ofrece ejemplos esclarecedores como el de Potifar, quien pone a José a cargo de su casa, pero a la vez enseña que la virtud no garantiza la acción correcta, sino que tiene que acompañarse de la sabiduría, sobre todo con las lealtades conflictivas.


Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra en donde el caballero de la triste figura guarda lealtad a su Dulcinea del Toboso a pesar de Dorotea.


La Odisea de Homero cuando refiere la lealtad de Penélope, reina de Ítaca, y


El cuento La última lección del escritor francés Alphonse Daudet.

Hablamos de la fe. Entendida como convencimiento íntimo o confianza en que una persona es buena, capaz, honrada y sincera, o en que algo es eficaz, verdadero o posible. La fe no se basa en la razón ni en la experiencia. Es característica fundamental en las religiones. Ejemplos se encuentran en:


La Biblia: Job, Noé, Lázaro, la multiplicación de los panes y el vino, el salmo 23, etcétera.


El cuento El discípulo honesto que nos recuerda que con frecuencia la fe es el camino hacia otras virtudes.

Finalizamos nuestra charla con don Fernando al coincidir que se debe luchar armados con las virtudes por la felicidad de la familia y un mundo mejor. Si no educamos en el bien a nuestros hijos nos arrepentiremos y sufriremos enormemente. Como ahora sucede en México con los políticos que sólo buscan vivir, ellos, mejor.

craveloygalindo@gmail.com

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