Las Últimas

Dropdown Menu

18 diciembre 2017

OCDE: No a cambio de modelo económico; Dramático retroceso en 25 años: E. Sojo
by MercadoInterno - 0



En Ingreso per cápita, México cayó 14 lugares; PIB promedio,
México 2.8%, abajo de América Latina (3.1%, BRICS (4.3%)

Juan Manuel Rodríguez   (18 dic 17)
Es evidente que después de tres décadas de crecimiento económico mediocre, no nos satisfagan las noticias, sin duda muy positivas, de generaciones históricas de empleos y exportaciones manufactureras producto de más de 22 años del TLCAN y ahora con ventas de productos  agroindustriales que superan con creces, no digamos ya las alicaídas petroleras, sino las remesas y los ingresos turísticos, porque bien vistas, las anteriores cifras sólo demuestran la gran desigualdad social en que México se encuentra.

Según la medición de la pobreza que recientemente dio a conocer Coneval, dos terceras partes de mexicanos no logran rebasar la línea del bienestar, y son conocidas las cifras  de la informalidad, que más de dos tercios de campesinos tienen una producción agrícola de supervivencia y tenemos millones de jóvenes que ni estudian ni trabajan mientras que millones con trabajo, tienen ingresos precarios, lo que reduce el costo laboral de las trasnacionales instaladas en el país y que son las grandes exportadoras.

Es, pues, con las próximas elecciones, el 2018 el año decisivo del cambio sustancial de nuestro modelo económico que, por otro lado, se sustenta en gran parte de la corrupción y la impunidad, agravados por un clima de delincuencia, inseguridad y violencia que no es posible soportar más.

En la era de las redes virtuales existe un núcleo fuerte de jóvenes, enriquecido el año próximo con 12 millones más que votarán por primera vez, que tienen la oportunidad de lograr el cambio, ya no manipulados por los desprestigiados partidos políticos, sino con sus nuevas visiones que podrían, si se deciden sufragar, hacer el cambio tan temido por los enquistados en el poder.

El otrora invencible tricolor, hasta los colores perdió con su nuevo candidato apartidista pero surgido del sistema al que ha servido lo mismo desde el gobierno panista hasta el ahora priista y desde la implantación de Fobaproa que seguimos pagando hasta la fecha todos los mexicanos, y lo harán nuestros hijos y hasta nuestros nietos, decidido a seguir el sistema surgido desde el neoliberalismo implantado por los tecnócratas que se sienten más cómodos hablando en inglés que en español (Pedro Aspe dixit).

Si el momento culminante, o “milagro” de crecimiento en México se dio con un modelo económico mixto bajo control estatal (que en parte aplica China), ahora se deja todo en manos de un mercado, no de la oferta y la demanda, sino otro  especulativo manipulado por los grandes capitales de los centros financieros mundiales.

No es extraño que desde París, en donde en días pasados EPN pasó el examen del modelo sugerido por la OCDE en 2012, y que se está aplicando en México, con miles de millones de dólares extranjeros (¿80 mil?) invertidos  en la explotación de nuestra riqueza petrolera, se volvió a hablar del modelo de desarrollo requerido por nuestro país.

José Ángel Gurría, secretario general de la OCDE y ex secretario de Hacienda de México (donde sus detractores le llaman el “ángel de la dependencia”), fue muy claro al señalar ante el presidente Peña Nieto, que México no debe retroceder y que el legado de las reformas estructurales debe seguir.  Ya José Antonio Meade lo había dicho, este es el camino o el vacío.

Éste es el camino, pero ¿qué le ha dejado esta ruta a México en los recientes 25 años?
La respuesta nos la dio don Eduardo Sojo, ex presidente del INEGI y profesor asociado del CIDE, y que de números, estadísticas e indicadores algo ha de saber.

Hizo una comparación, con datos de 1990 y 2015 de México frente a otros países y consideró importante “hacerlo en términos relativos para eliminar el efecto del tamaño de las diferentes naciones y utilizar la Paridad de Poder de Compra (PPC) para eliminar las diferencias de precio entre las mismas”. El resultado fue el siguiente:

En 2015 México era la economía número12 del mundo, pero con posición número 63 en PIB per cápita; en 1990 éramos el lugar número 49. En 25 años retrocedimos 14 lugares.

De 1990 a 2015 el PIB per cápita de la OCDE sobre el de México, pasó de ser superior 114% a 131%. Por el contrario, el de México en 1990 era 29.7% superior al de América Latina y el Caribe y para 2015 ya sólo es 14.6% superior. En 1990 México superaba a Chile en 40%, ahora es al contrario, Chile supera a México en 35.2 %. 

Sojo añade; Lo anterior es reflejo del bajo crecimiento promedio anual del PIB que ha registrado nuestro país en este periodo (2.8 por ciento), inferior al promedio registrado en América Latina (3.1 por ciento) y muy inferior al de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) que fue 4.3 por ciento y al de Chile (4.8 por ciento).
Y aquí viene un contraste. El éxito de las exportaciones mexicanas. Sojo no lo dice, pero sin duda, es efecto del TLCAN. El éxito del comercio exterior se manifiesta en el porcentaje que representan las exportaciones respecto del PIB, y que pasó de representar 18.6% en 1990 a 35.1% en 2015, casi se duplicó y fue superior al promedio de la OCDE (28.5 por ciento) y muy superior al promedio de los BRICS (21 por ciento).

El autor explica que eso se debe a que las empresas establecidas en México son altamente competitivas en los mercados internacionales, pero observa que en cuanto a productividad agregada de México, medida como el PIB por persona ocupada, en términos reales, “prácticamente no se ha movido”.

El autor explica la existencia de empresas de gran competitividad en mercados internacionales, pero con nulo incremento de la productividad. Y explica que la respuesta está en la economía informal. Un indicador del Banco Mundial revela porcentajes de empresas que  compiten con negocios no registrados y mientras ese porcentaje en México es del 70.3%, superior al de la OCDE (30%), al de los BRICS (50.1%) y similar al promedio de América Latina (67.7%).

 Esto también explica otro indicador donde, dice Sojo, “nos vermos realmente mal”. El crédito doméstico de los bancos al sector privado. En 2015 fue de 26.8% de PIB, muy similar al de 1994 y “significativamente inferior” al promedio de 93.7% de la OCDE, de los BRICS (99%) y de América Latina (48.8%).

“Algo habrá que hacer para que en 2040 podamos contar una historia diferente a la de los últimos 25 años”, concluye Eduardo Sojo” (publicado en El Financiero, 19 de oct 2017).







« PREV
NEXT »

No hay comentarios

Publicar un comentario